En el 45º aniversario de la muerte de Groucho Marx, recordamos sus frases más célebres

Se cumplen 45 años de la muerte del genial actor, que dejó toda una colección de divertidas citas célebres en sus películas… y fuera de ellas
Groucho Marx
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Groucho Marx, venido al mundo como Julius Henry Marx, decía que él había nacido a una edad muy temprana. En apenas un par de líneas, sin buscarlo, ya ha asomado una de sus geniales frases. El 19 de agosto de 1977, 86 años después de su nacimiento, una neumonía se llevaría a uno de los mejores cómicos de la historia. Tres años antes, la Academia de Hollywood le había concedido el Oscar honorífico. Tarde, pero a tiempo aún de reconocer «su brillante creatividad y los inigualables logros de los hermanos Marx al arte de las comedias».

En aquella noche de abril de 1974 es Jack Lemmon quien aparece en el escenario del Dorothy Chandler Pavillion de Los Ángeles para presentar el Oscar honorífico a Groucho Marx. Después de la introducción, al escuchar tan ilustre nombre, los presentes se ponen en pie y rompen a aplaudir. Enfrente asoma un hombre de 83 años, con gafas, frente despejada y bigote blanco. También tienen ante sí un pedazo de historia. Y una impagable oportunidad de reírse en vivo con el agradecimiento con el que Groucho Marx inicia su discurso tras recibir el Oscar de Honor. «Quiero dar las gracias a aquellos que han votado por mí para que ganara este premio», comenta con ironía. Groucho sigue siendo Groucho.

Esa fue solo una muestra de su inagotable ingenio plasmado en los diálogos de grandes comedias junto a sus hermanos, en sus libros y en su propia vida. Por boca de Groucho Marx salieron frases tan ingeniosas como esa y como las siguientes…

10 GRANDES FRASES DE GROUCHO MARX

Jamás olvido una cara, pero en su caso estará encantado de hacer una excepción.
He pasado una noche estupenda… pero no ha sido esta.
Disculpen si les llamo caballeros, pero todavía no les conozco bien.
¿A quién va usted a creer: a mí o a sus propios ojos?
La felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…
Claro que lo entiendo. Hasta un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!
No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente carnal.
Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.
El matrimonio es la principal causa de divorcio.
¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.

Jorge Aznal

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